Monica Antonópulos nos deja sin aliento

Nos dejó sin aliento, nos pega en las tripas y se nos inflama todo. Dan ganas de tirar la revista a la mierda y salir a buscarla por la ciudad, como esos psicópatas de las películas yanquis. Y agarrarla de los pelos, mirarla en esos ojos increíbles color del más lindo mar y besarla, o al menos intentarlo antes de que grite y vayamos en cana. Total, salvo que el juez sea puto como Oyarbide, va a entender que no nos quedó otra que buscarla para afanarle un beso, para mirarle esa carita deliciosa en vivo. Porque Playboy defrauda como de costumbre, pero la griega la rompe, metiéndole belleza y personalidad a una sesión de fotos carente tanto de imaginación como de osadía. Pero la Griega te corta la respiración con un cuerpo real, con curvas creíbles y una cara que (toquemos madera) parece virgen de cirugías, algo inusual entre las famosillas nacionales. El lamento boliviano es el de siempre: el conejo no tiene dientes (se los bajó Maxim sin desnudos pero con mucha más onda) y no se anima Monica Antonopulosa exigir que muestren la gallinita. Lo más parecido que podés encontrar a una foto de la concha de Mónica Antonópulos es su axila izquierda en la toma donde recostada sobre un tronco en lo que parece un bosque cubierto de hiedra (mirá la foto apaisada abajo). Habrá sido Mónica que nos tira un huesito con esa axila vaginal? Por supuesto que no, pero el mero pensamiento demuestra lo desesperados que estamos por vérsela. Los de Playboy no deben ni haberle preguntado si estaba dispuesta “a pelar”, ni siquiera a una modelo que viene repitiendo en varios reportajes que “no le digo que no a nada”. Aún cuando al final las fotos son un simple topless, Mónica muestra que no es necesario tener las tetas a reventar o el culo como un globo aerostático para estar entre las más deseadas de la Argentina. Chicas, aflojen con las siliconas y aprendan de Mónica.

Monica Antonopulos Monica AntonopulosMonica Antonopulos

Monica Antonopulos
No es Caperucita Roja pero cómo nos gustaría hacer la del lobo, ya que como sabés no es un cuento para niños sino un cuento erótico. Ir disfrazados de lobo y “comerla” a la Griega Mónica Antonópulos, qué bombón para iniciar el año a full.
Monica Antonopulos
No muestra mucho, pero nos ofrece dos áreas para masticar mal: la pancita deliciosa y el cuello espectacular. Drácula tenía razón, comele la yugular.

La griega Monica Antonópulos se destaca por el fuerte contraste con las promoturras y modelortos que decoran las revistas de baja calaña como bichos de ruta pegados a la parrilla del auto. La griega básicamente es el tipo de mina presentable en casa, el tipo de mujer bella pero tranquila, esa que el portero del barrio no te va a mirar como diciendo “qué gatos que trae, este pibe no puede más”. Eso sucedería con tantas otras, no hagamos nombres, las que si tienen un cierto valor en el mercado es exclusivamente porque salen en revistas. El que debe estar al borde del infarto ya desde que arrancó el año es Don Antonópulos, que aparentemente es más cuida que el carajo. “Tener un papá griego es como tener una idishe mame”, contaba Mónica del viejo, un tipo muy conservador que nunca se imaginó Monica Antonopulosque su hija iba a salir en Playboy. “Mi papá quería que yo fuera contadora”, explica Mónica del frente familiar, “pero al menos puedo decir que lo intenté, porque estudié en la facultad dos anos y medio”. Un desperdicio, tremendo bombón perdida en la laberíntica Facultad de Ciencias Económicas, claramente hubiera sido perder el tiempo porque la nena es multitalentosa. “A mi viejo, que es un auténtico griego, le costó entender que su hija no había nacido para los números”, dice chica de los ojos de cielo de su progenitor griego (que si estaba nervioso antes, ahora debe estar empastillado). Don Antonópulos es un tipo que si agarra el famoso “trabuco” para defender a la nena de los cuervos que revolotean estaríaMonica Antonopulostotalmente justificado (vos por las dudas llevate una AK-47 y te llevás a Moni) La Griega no solamente le da el cuero para modelar como ves en la sesión de fotos de Playboy, sino que puede conducir, puede actuar y hasta editorializar (sus comentarios son más agudos y entretenidos que los del almidonado Horacio Cabak). En menos de dos años hizo de todo en tevé y ahora corona con la tapa de la primera Playboy del 2007, pero la griega va por más. “Mi meta profesional es seguir creciendo y abrir nuevas posibilidades”. Te apoyamos a fondo Mónica, a ver si en las próxima fotos cumplís tu palabra y “abrís las posibilidades” en unas fotos hot para alegría de toda la barra.

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